Coninagro expresa profundo desacuerdo y un contundente rechazo ante la medida anunciada por el Gobierno que prevé el cierre de exportaciones de carne. La base de productores de Coninagro sostiene su descontento y preocupación ante medidas aisladas e inconsultas y confirma su adhesión al cese de comercialización anunciado junto a la CEEA.

En este informe se busca clarificar una premisa: la inflación no se origina en el precio la carne. No tenemos un problema de precios, tenemos un problema de moneda, cada vez se necesitan más pesos para comprar la misma cantidad de alimentos, combustibles u otros insumos y servicios. Las intervenciones sobre las exportaciones no garantizan una baja de precios del producto en el mediano plazo. Es decir, vamos a tener los mismos precios, pero menos producción, empleo, inversión y exportaciones. La cadena de carne bovina genera más 3.000 millones de dólares anuales en exportaciones y 400 mil empleos, de los cuales 100 mil se generan en el circuito de exportación.

Ante este panorama, alzó la voz el presidente de Coninagro: “Le decimos al Gobierno que este no es el camino. Si no hay un plan económico, ¿qué haremos después de estas medidas aisladas?, ¿quién controla los gastos del Estado? El cese de comercialización se efectivizará porque no creemos en el intervencionismo”, sostuvo Iannizzotto.

Asimismo, el dirigente insistió en la necesidad de concientizar del daño que le está haciendo a la Argentina el ninguneo a los productores: “Estamos a la deriva y es necesario diagramar un auténtico Plan Federal Productivo”.

Ahora bien, esta medida tiene antecedentes, entonces repasemos…¿Qué pasó cuando se cerraron las exportaciones en 2006?

En un principio se habían cerrado por 180 días, pero terminaron intervenidas por 9 años.

El precio igual subió, el kilo de asado pasó de 2,70 dólares en 2006 a 8 dólares en 2012, hoy vale 6,80 dólares.

Entre 2006 y 2012 la producción de carne cayó un 20%, las exportaciones cayeron a menos de la mitad, entre 2006 y 2012. Además, se perdieron 10 millones de cabezas de ganado.

“El sector productivo rural ha tomado la responsabilidad de producir alimentos saludables y sustentables durante la pandemia para abastecer la mesa de las familias argentinas en cantidad, aumentando la oferta. Mayor cantidad de bienes y supone mayor oferta y por añadidura mayor diversidad y tendencia a la baja de precios. El sector productivo tiene prácticamente nula incidencia en la formación de precios”, añadió Iannizzotto.

“La carne argentina es la más barata del mundo y tiene un componente impositivo del 28%”, indicó el consejero de la entidad Felipe Tavernier.

“La exportación bovina a China representa en ingreso de divisas al país unos 3 mil millones de dólares por año”, sostuvo Gonzalo Álvarez Maldonado, representante de Coninagro en el IPCVA.

Finalmente, el dirigente cooperativista redondeó señalando que: “los severos problemas macroeconómicos de Argentina y el desajuste de precios internos no se resuelven con medidas de regulación instrumentadas unilateralmente. Esta medida se implementará por 30 días…¿y después, qué? ¿Cómo se soluciona el problema de fondo?”, cerró.

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