La reciente Asamblea Anual de CONINAGRO ratificó el rumbo de nuestra gestión. Dicho respaldo es un aliciente que nos exige aún más para seguir consolidando a la entidad como referente ya indiscutido del cooperativismo agropecuario argentino.
         Hoy, como en dicha oportunidad, del acto institucional de mayor importancia para nuestra entidad cooperativa, podemos decir con orgullo que CONINAGRO está reconocido en todos los ámbitos de representación nacional, provincial y municipal.
         Los productores pueden estar orgullosos que su entidad los representa, los contiene y los conduce. Y ese es el mayor compromiso de toda la estructura institucional que a reúne a hombres y mujeres y jóvenes que, con un objetivo común, comparten tareas e ideales. Y como referentes de esta entidad ratificamos, con la frente alta y el corazón abierto, que hemos cumplido con nuestro mandato.
         Cuando comenzamos a ocupar esos espacios que la gestión misma nos fue brindando, fuimos demostrando que estamos a la altura de las circunstancias, en función a la demanda del sector y exigencias del país.
         Estos resultados, no solo es el logro de la dirigencia sino también del acompañamiento de los productores con la participación en cada una de las cooperativas.
         No obstante los esfuerzos realizados desde la gestión gremial, sabemos que quedan respuestas por encontrar. Y si bien hemos cumplido las etapas necesarias y abierto los espacios de debate y consenso con todos los estamentos, tanto nacional como provincial y municipal o comunal, con vinculación desde lo económico, político y desde lo comercial, somos conscientes de que no ha sido suficiente.
         Durante 2012 pasamos de una sequía sin precedentes, por heladas en las producciones regionales, a fuertes granizadas e inundaciones que afectaron gran parte de las zonas productivas del país.
         Si bien es cierto que en cuestiones puntuales en las que, con el gobierno nacional, no encontramos el ámbito de debate o las correcciones pretendidas, hubo acciones que absorbieron mucho tiempo de acción gremial en las cuestiones provinciales y de economías regionales.
         Ya no solo desde el Estado provincial sino también desde las provincias hubo una permanente pretensión por la renta justo cuando ésta comienza a derrumbarse al ritmo de mayores costos que evolucionan de acuerdo a la inflación o que acompañan cierta bonanza de los mercados internacionales que terminan impactando en el resultado de nuestras producciones.
         Desde varias de las provincias se ha tratado de generar recursos a través del sector agropecuario, vía la actualización del valor de la tierra, aumento del impuesto inmobiliario o ingresos brutos. En cada uno de los casos realizamos propuestas, que acompañamos al reclamo de los productores, las que en algunos casos lograron atenuar pretensiones oficiales, pero en otras oportunidades ni siquiera logramos ser escuchados.
         La desazón de no ser escuchados no debe desalentarnos, nos tiene que comprometer hacia futuro para seguir trabajando juntos. No hay hoy otra forma de defender a nuestras cooperativas y a nuestros propios productores que la unidad de nuestras bases asociadas. Esa fortaleza de nuestro movimiento cooperativo nos va a permitir hacia futuro atenuar posibles avasallamientos que el poder político pretende sobre la producción, y fundamentalmente, sobre el campo.
         Por ello, no debemos caer en la trampa de entrar en la confrontación por la confrontación misma. Entidades del campo, como CONINAGRO, con la legitimidad que le otorgan miles de productores que defienden sus cooperativas, debe seguir trabajando en propuestas que puedan ser insertadas en políticas públicas, que además sean compatibles con los intereses de la sociedad.
         Como movimiento cooperativo seguiremos actuando en el desarrollo social de las comunidades, trabajando con responsabilidad, racionalidad y sensatez para satisfacer nuestro interés, sin olvidar el interés de la sociedad en la que desarrollamos nuestra tarea. Como productores tenemos que instalar en los ámbitos de decisión políticas las respuestas para nuestro sector y que también contemplen a la sociedad donde actuamos. Eso nos permitirá lograr los objetivos económicos de nuestra actividad sin claudicar en nuestras convicciones, principios y valores.
         
         Ing. Agr. Carlos A. Garetto
         Presidente de CONINAGRO
         

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