El sistema cooperativo que nos incluye, como parte de nuestras vidas ligadas a cooperativas, y a través de ellas como integrante de CONINAGRO, no es solo un movimiento que contribuye a mejorar las condiciones de producción, comercialización y de trabajo, sino es una forma de sentir nuestra vida en comunidad.
   El movimiento cooperativo es líder en cualquier país desarrollado del mundo. Las cooperativas alemanas, brasileras, estadounidenses, francesas, son sistemas muy difíciles de superar frente al sistema tradicional de producción y comercio. Son modelos poderosos que concentran su capacidad de compra, de venta, de comercializar, en base a una fuerza de conjunto y eso lo convierte en un competidor muy fuerte en varios aspectos.
   CONINAGRO representa en Argentina a ese grupo de empresas agropecuarias, que nucleadas en federaciones, siguen los lineamientos solidarios del sistema cooperativo. Creemos que es relevante que los productores se nucleen en cooperativas y que cada una de estas organizaciones se sumen gremialmente a nuestras organizaciones de segundo grado con el fin de representarse a sí mismos.
    Al recorrer el país tomamos contacto con varias cooperativas y podemos comprobar la inserción que éstas tienen en las comunidades. En cada pueblo hay una cooperativa agropecuaria, y en general, es la que está involucrada en ayudar al hospital, a los bomberos, a los colegios. En nuestro país es un modelo exitoso en lo referido a lo social y a la comunidad. En Argentina el cooperativismo fue un modelo que ha crecido paulatinamente porque ha demostrado transparencia tanto en la comercialización como en la organización.
   En épocas de crisis muchos productores se acercan a las Cooperativas porque encuentran en ellas y en su gente, la comprensión y la solidaridad que necesitan, pero algunos también se alejan porque el ruralista argentino es muy individualista. Sin embargo, es en momentos de crisis cuando mejor se interpreta el sistema. Cuando la angustia y la desazón golpea y el productor mira al costado, y encuentra a sus pares con los mismos problemas, lo ayuda a entender que entre todos pueden encontrar la salida.
   En este marco, es hora de reafirmar la necesidad de que el productor participe y acompañe a las instituciones que lo representan. Genera contención el hecho de sentirse interpretado y representado por su cooperativa. Así se consolidó, con gente que genuinamente cree en el movimiento, y se fortaleció CONINAGRO, en sus 58 años de historia.
   Con esa misma impronta, nos sumamos a otras instituciones afines, para conformar una agenda común que nos permita seguir representando a una masa crítica mucho más grande de productores, con la certeza de que la representatividad ampliada, nos fortalece a la hora de generar ideas, reclamar políticas y aumentar acciones de gestión gremial. Esta sumatoria de entidades no significa, en ningún caso, resignar la representación de nuestros iguales, significa potenciarnos juntos para lograr mejores resultados en beneficio de todos.
   En definitiva, gestionar es eso, intentar mejores caminos para lograr los resultados buscados. En eso estamos desde CONINAGRO.
   
   Egidio Mailland
   Presidente de CONINAGRO
   

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