Desde hace algunos meses, la dirigencia de Coninagro planteó una serie de encuentros con los candidatos presidenciales para conocer cuáles son sus propuestas en materia agropecuaria y también para plantear sus proyectos propios. Los cooperativistas ya habían recibido a Hermes Binner, Eduardo Duhalde y Ricardo Alfonsín. También habían invitado a la Presidenta, pero lo cierto es que no esperaban una respuesta afirmativa. Sin embargo, Cristina Kirchner se sentará mañana con veinte de sus dirigentes, en un encuentro que abre una nueva etapa.
   
   Pero no es llamativa la decisión del Gobierno: desde que asumió el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, la Casa Rosada intentó acercarse a Eduardo Buzzi y Carlos Garetto, partiendo en dos a la Mesa de Enlace. La Política Online conversó con el titular de Coninagro para analizar esta nueva etapa en la relación de su entidad con el oficialismo.
   
   
   ¿Qué representa para Coninagro la visita de la Presidenta?
   
   Sin dudas, hay otro escenario y se abre una oportunidad que no tenemos que desaprovechar. Y fundamentalmente, si se da la posibilidad de reubicarse en estos espacios donde se pueda discutir y debatir las políticas agropecuarias, analizándolas con una perspectiva de políticas de Estado, bienvenido sea. La experiencia nos puede servir, después de una situación conflictiva, para resolver cuestiones que aún quedan pendientes. Queremos consensuar, a través del díalogo, las medidas que consideramos que hay que reformular. Nosotros tenemos nuestras propuestas y vamos a escuchar las iniciativas de todos los candidatos y sobre todo las que tenga la Presidenta.
   
   ¿Se puede abrir una nueva etapa en la relación con el Gobierno?
   
   Me parece que es importante para el campo, y no solamente para Coninagro, que se pueda dar un nuevo espacio donde se pueda coincidir, consensuar. Básicamente, donde se pueda contribuir a resolver los problemas de los argentinos.
   
   El diálogo ya se abrió con Federación Agraria y ahora con ustedes. ¿Cómo impacta esto en la Mesa de Enlace?
   
   Son etapas, y el resto se va a ir dando solo. Lógicamente en los años electores, los tiempos se van acelerando, van agilizando los procesos. Bienvenido sea. Nosotros hemos conversado con todos los sectores políticos. Con algunos coincidimos en mayor o menor medida. Pero pudimos plantearles a todos nuestras propuestas. En esos planteos, Coninagro tiene un alto nivel de coincidencias con el resto de entidades de la Mesa de Enlace. Con lo cual, no hay nada nuevo en ese sentido. Lo que sí hay que tener en cuenta es que el escenario cambió: no es el 2008 y tampoco es el de 60 días atrás. Entonces, es necesario plantear hacia el futuro una nueva estrategia en lo productivo y también en lo político.
   
   Cuando habla de un cambio de escenario, ¿se refiere a lo económico o también a la rotunda victoria política de Cristina Kirchner en las primarias?
   
   En términos económicos, sociales y también político. Las elecciones del 14 de agosto mostraron que hay un 50% que coincide con este modelo, y otro 50% que no ha coincidido. Hay que ver cómo se acercan las posiciones para que se
   beneficien todos los argentinos. El escenario económico no es el del 2008, pero tampoco lo que ocurría hace 60 días, porque los precios de los commodities cayeron, la Eurozona está complicada… Me parece que esto amerita cierto análisis y decisiones que tengan mínimamente un consenso, así podemos conseguir hacia el futuro un crecimiento equilibrado.
   
   Sin embargo, la primera lectura que hizo Biolcati sobre la victoria del oficialismo en las primarias fue crítica y no pareció buscar un acercamiento cuando dijo que «la gente si puede pagar el plasma, no le importa nada más». ¿No leyó el mismo cambio de escenario?
   
   No lo sé. Pero nosotros sí estamos convencidos de que hay un cambio de escenario y que tenemos que plantear un cambio de estrategia. Te repito: esto no es el 2008 ni 60 días atrás. Los propios productores en el seno de las entidades están replanteándose esto. Coninagro tenía una agenda con distintos sectores políticos que veníamos cumpliendo, así que nos parece importante debatir hacia adentro y no hacía afuera las modificaciones de nuestra posición. Me parece que el campo todavía puede generar más bienestar. Hay una demanda de alimentos en el mundo que está sostenida, a pesar de la caída de los precios, que ojalá encuentren su piso. Y también que las condiciones climáticas acompañen para tener un buen nivel de producción. Están dadas las condiciones para que nos sentemos a consensuar lo que haga corregir para el beneficio de los argentinos.
   
   ¿Cuáles son los planteos principales que le harán a la Presidenta?
   
   Sin duda, serán los que venimos hablando cotidianamente y que hemos incluido en nuestras propias propuestas, que tienen algunos ejes importantes, en torno a la política de comercialización, a la política impositiva, de financiamiento. Está en el debate el uso de la tenencia de la tierra y la política cambiaria. Son todos aspectos que tienen que ir encadenados o complementarse entre sí para consolidar una política agropecuaria coherente, definitiva, a largo plazo, y con reglas de juego claras, donde los pequeños y medianos productores tengan previsibilidad.
   
   ¿La pelea por la baja en las retenciones quedó fuera de estos ejes?
   
   No existe una lucha por bajar las retenciones, sino por reformular un sistema tributario que nos devuelva el incentivo para la producción, que deje de ser un castigo, que logra más equidad. Y que a su vez le permita al Estado sostener el equilibrio fiscal para sostener sus obligaciones, como la salud, la seguridad, la Justicia, la educación y las obras públicas. Nos parece importante poder consensuar esto, para salir de estos esquemos confiscatorios y vayamos hacia algo más justo y progresista. Dentro de ese debate, estará también repensar las retenciones.
   
   

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