El presidente de Coninagro fue consultado por la prensa estadounidense acerca de la actualidad del sector agropecuario en Argentina. De la publicación de Latin America Advisor, participaron también Jorge Argüello, embajador argentino en Estados Unidos y sherpa del G20, el subsecretario de comercio internacional del Ministerio de Producción argentino, Shunko Rojas, y Megan Cook, especialista en asuntos estratégicos de riesgo político y regulatorio en el Grupo Cefeidas en Buenos Aires.

Comentario de Carlos Iannizzotto – Fragmento extraído del artículo

Periodista:

-Los agricultores en Argentina realizaron la semana pasada una huelga de cuatro días en protesta por la reciente subida del gobierno de los impuestos a la exportación de la soja y los subproductos de la cosecha del 30 al 33 por ciento. ¿Cuáles son las razones detrás de los aumentos de impuestos más recientes? ¿Qué tan graves son las consecuencias para el sector agrícola argentino? ¿Qué implicaciones políticas y económicas tiene la huelga de agricultores?, y ¿es ésta una repetición del enfrentamiento entre un gobierno peronista y los agricultores?

Carlos Iannizzotto, presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) en Argentina:

-“El impuesto apunta a resolver el déficit fiscal. No está destinado a trabajos para mejorar los servicios públicos, sino más bien fue pensado como una forma rápida y fácil de recaudar impuestos. Esto no es más que una transferencia de fondos del sector privado al sector público. La agricultura es el sector más dinámico de la economía argentina, y es el único sector que registra un superávit comercial”.

-“El impuesto cambia las reglas del juego para el productor. La medida se anunció una vez que se plantaron las áreas, creando desánimo en medio de la caída de los precios de los productos básicos. Excepto en las áreas centrales que tienen altos rendimientos debido a un buen registro de precipitaciones (20 por ciento del total plantado), el resto tiene un saldo negativo. Al mismo tiempo, no hay financiamiento en Argentina, lo que conduce a la pobreza dentro del sector: se esperan 800 mil hectáreas menos de cultivos, lo que a su vez implicará menores ingresos para el gobierno. El aumento de impuestos es una medida fiscal que conducirá al efecto exactamente opuesto de lo que busca. El estado recaudará menos ingresos, habrá menos hectáreas plantadas y más desempleo. Con más impuestos y una falta de políticas financieras orientadas a la producción, habrá menos inversión”.

-“La huelga de cuatro días tenía la intención de expresar la insatisfacción con la política tributaria: no se trataba de una huelga política, sino de un alto en la comercialización de granos. No afectó el esquema de precios, ni al consumidor, y no hubo obstáculos. Fue un movimiento simbólico. El objetivo de la huelga era mostrar que los productores no quieren más impuestos”.

-“El contexto de hoy es diferente al de antes. La pandemia ha creado un clima de solidaridad, y esperamos que continúe. Dado el contexto, no hay planes para nuevas medidas de resistencia. Más bien, pretendemos entablar un diálogo y proponer políticas financieras y fiscales que favorezcan la producción, reduzcan los impuestos y diseñen un estado ágil, sin privilegios políticos”.

La nota completa aquí: Why Is Argentina Raising Taxes on Agriculture?

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