En su informe mensual, CONINAGRO analizó el poder de compra de ocho productos clave de la producción agropecuaria en Argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche, yerba y vino. Este indicador mide la capacidad de estos productos para adquirir una amplia gama de insumos, costos e inversiones del sector, que incluyen herbicidas, fletes, maquinaria y otras 20 variables analizadas.
El objetivo del estudio es monitorear la evolución de las relaciones entre precios y costos en el agro, proporcionando una herramienta clave para evaluar la competitividad de los productores. A través de un enfoque basado en el análisis insumo-producto, se logra una visión integral de las dinámicas de costos y precios, ofreciendo una perspectiva valiosa sobre la competitividad del sector.
En esta edición, el análisis se enfoca en la hacienda, uno de los sectores de mayor peso dentro de la producción agropecuaria, que actualmente atraviesa una etapa de recomposición favorable.
El poder de compra del novillito
El 2025 cierra con un balance claramente positivo para el productor ganadero. A un escenario climático favorable se le sumó un contexto macroeconómico más estable, que permitió una mayor previsibilidad y planificación de largo plazo, junto con un mercado de hacienda que mostró valores excepcionales. En este marco, la ganadería se posiciona como una de las actividades con mejor desempeño relativo dentro del sector agropecuario.
Al analizar la evolución de los precios de la hacienda en los últimos 15 años, se observan niveles históricamente elevados. Medidos en dólares, el precio del ternero de 160 a 180 kilos se ubica un 65% por encima del promedio del período 2010–2025, mientras que el del novillito se encuentra un 52% por encima de ese mismo promedio.
En la comparación interanual, los últimos doce meses a diciembre muestran que todas las categorías de hacienda registraron subas muy superiores a la inflación. Mientras que la inflación de 2025 cerró en 31,5%, los precios de la hacienda aumentaron en promedio un 75%, consolidando una marcada mejora real para el productor.
Esta mejora de precios se refleja de manera directa en el poder de compra del novillito frente a distintos insumos, costos e inversiones de la actividad. Uno de los casos más relevantes se observa en las pasturas. En diciembre de 2025 se necesitaron un 34% menos de kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa, en comparación con igual mes de 2024. En términos absolutos, se requerían casi 4 kg de novillito por cada kilo de semillas, es decir, 1,3 kg menos que un año atrás. En el caso del Rye Grass, la mejora fue aún mayor, con un incremento del 47% en el poder de compra. Si la comparación se realiza contra el promedio de los últimos cinco años, hoy se necesita en promedio un 40% menos de novillito para adquirir semillas de Rye Grass y un 35% menos para la semillas de alfalfa y un valor similar para grano de maíz.

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