El maíz mejora su relación de intercambio para bienes de capital e inversiones, aunque persiste un deterioro del poder de compra frente a los principales insumos.
En su informe mensual, CONINAGRO analizó el poder de compra de seis productos clave de la producción agropecuaria en Argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito y leche. Este indicador mide la capacidad de estos productos para adquirir una amplia gama de insumos, costos e inversiones del sector, que incluyen herbicidas, fletes, maquinaria y otras 20 variables analizadas.
El objetivo del estudio es monitorear la evolución de las relaciones entre precios y costos en el agro, proporcionando una herramienta clave para evaluar la competitividad de los productores. A través de un enfoque basado en el análisis insumo-producto, se logra una visión integral de las dinámicas de costos y precios, ofreciendo una perspectiva valiosa sobre la competitividad del sector.
Como complemento, CONINAGRO incorporó un Informe Interactivo del Monitor Insumo-Producto, una herramienta analítica que permite monitorear online la evolución de las principales relaciones insumo-producto y realizar un seguimiento de las variables más relevantes de la actividad agropecuaria.

En esta edición, el análisis se enfoca en el maíz, que presenta una dinámica de costos polarizada, ganando terreno en el rubro de bienes de capital, pero cediendo poder adquisitivo frente a los combustibles y los fertilizantes.
El poder de compra del maíz
De acuerdo con los datos de junio de 2026, las relaciones insumo-producto para el maíz muestran un deterioro frente a combustible, insumos y reposición de hacienda.

El gasoil continúa siendo el insumo con mayor encarecimiento relativo. Actualmente se requieren 9,0 kg de maíz para adquirir un litro de combustible, lo que representa un incremento del 34% interanual y ubica la relación 51% por encima del promedio de los últimos cinco años. En la misma línea, el costo de un flete de 300 kilómetros para una tonelada demanda 227 kg de maíz, un 12% más que un año atrás.
En fertilizantes y herbicidas se observaron comportamientos diferentes. La urea se estabilizó en USD 733 por tonelada durante junio, tras registrar una caída del 20% respecto al mes anterior. Como consecuencia, se necesitaron 4,1 kg de maíz para adquirir un kilogramo de fertilizante, mejorando la relación en 18% respecto a mayo. Sin embargo, el poder de compra continúa siendo inferior al de un año atrás, con una pérdida interanual del 29%. Cabe aclarar que en julio el precio de la urea cae otro 18%, pero con presiones alcistas por la intensificación del conflicto con Irán. Por su parte, el glifosato también mostró un deterioro, ya que actualmente se requieren 30 kg de maíz por litro, un 32% más que en junio de 2025.
En cuanto a la reposición de hacienda, la relación también se encareció. Durante junio se necesitaron 24,6 kg de maíz para comprar un kilogramo de ternero vivo, lo que representa un
incremento del 28% interanual y ubica la relación 61% por encima del promedio de los últimos cinco años.
En contraste, el cereal optimizó su capacidad de compra de manera favorable respecto a inversiones, maquinaria y semillas. El rubro de la maquinaria exhibió claras mejoras. Para adquirir una cosechadora se necesitan 2.328 tn de maíz, consolidando un abaratamiento del 16% interanual. Una camioneta Hilux 4×4 siguió una tendencia similar, requiriendo 201 tn de grano, una descompresión del 7% frente a junio de 2025.
Por último, la relación insumo-producto correspondiente a semillas también mostró una mejora. En junio fueron necesarios 885,1 kg de maíz para adquirir una bolsa de 40 kg de semilla, lo que representa una mejora interanual del 3,5%. No obstante, esta relación aún se mantiene 20,0% por encima de su promedio histórico.



