Entre marzo de 2024 y noviembre de 2025, el poder de compra mostró una mejora significativa frente a productos esenciales de la canasta básica: aceite de girasol, yerba mate, leche, asado, huevo y pan.
CONINAGRO presentó una nueva edición de su informe mensual “Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?”, en el que analiza la evolución del poder adquisitivo a partir del salario promedio de los trabajadores estables, medido por el índice RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), relevado por el Ministerio de Capital Humano.

De acuerdo con el reporte, entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 los salarios tuvieron una suba interanual del 36,7%, por encima de la inflación del período (31,4%). Esta brecha se tradujo en una mejora real del 5,3% y en una recuperación acumulada del 24,5 respecto del piso alcanzado en marzo de 2024.
En noviembre de 2025, la inflación mensual fue del 2,5%, mientras que el RIPTE avanzó un 1,2%, ubicándose por debajo de la variación de precios. A valores constantes de ese mes, el salario promedio pasó de $1.326.838 en marzo de 2024 a $1.652.148 en noviembre de 2025.
¿Cuánto rinde el salario?
El repunte del salario promedio medido por el RIPTE no solo se reflejó en los números, sino también en el changuito. Durante el último año, el poder adquisitivo mostró una mejora frente a los alimentos básicos, recuperando parte del terreno perdido en los años anteriores.
Entre los productos que más sintieron este alivio se encuentra la yerba mate. En noviembre de 2025, el salario permitió comprar más del doble de lo que compraba en marzo de 2024: pasó de poder comprar 356 a 663 paquetes de medio kilo, marcando un salto del 86% en su poder de compra.
Otro caso destacado fue el de la leche, donde el poder de compra creció un 77%. Mientras en marzo de 2024 el ingreso promedio alcanzaba para 583 sachets de un litro, en noviembre de 2025 esa cantidad ascendió a 1.032.
El aceite de girasol, otro bien sensible en la canasta alimentaria, también mostró una mejora: el salario permitió adquirir 74 botellas más, un incremento del 31%.
En el caso del asado, donde la oferta es más restringida y el precio ha subido en los últimos meses, se observó un avance del 8,8% en el poder adquisitivo, que permitió sumar unos 10 kilos adicionales respecto a marzo de 2024.
En cuanto al huevo, el poder de compra del salario creció un 39%, equivalente a 113 docenas más. De 293 docenas posibles en marzo de 2024, se pasó a 408 en noviembre de 2025.
Finalmente, el pan también mostró una mejora del 28% en términos reales, con 89 kilos adicionales. Así, el salario promedio pasó de alcanzar 319 kilos en marzo de 2024 a 408 kilos en noviembre de 2025.
El impacto en los productores
Mientras que del lado de los consumidores la combinación de la recuperación del salario real y el rezago en el precio de los alimentos ha permitido mejorar el deteriorado poder de compra, para los productores de algunos alimentos este atraso relativo en los precios representa una dificultad.
El impacto se observa con mayor intensidad en productos como el arroz, vino y yerba mate, donde los costos han aumentado por encima de los precios, afectando la rentabilidad de los productores. Esta situación se replica en varias economías regionales que abastecen el mercado interno. Por poner algunos ejemplos: en el último año el arroz ha perdido el 43,6% de su valor real, la papa el 40,2% de su valor real y la cebolla 25%.

No obstante, los datos del informe Del Sueldo al Plato sugieren un posible cambio de tendencia. La mejora del poder adquisitivo de los salarios, más temprano que tarde, se está traduciendo en un incremento de la demanda y el consumo de alimentos, beneficiando a las economías regionales.
Dato inflación
INDEC informó que la inflación del último mes del año fue del 2,8%, es el más alto registrado desde marzo de 2025, y muestra que la inflación continúa con la suba iniciada en junio de 2025 (luego de que en mayo se registrara un incremento del 1,5%, el más bajo en 5 años).
Las mayores subas del mes estuvieron asociadas a tarifas. Transporte lideró los aumentos con un 4%, seguido por Vivienda, agua, electricidad y combustibles, que subió 3,4% por ajustes en alquileres y en las tarifas de luz y gas. Comunicación también mostró una suba relevante, del 3,3%. Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro de mayor incidencia en el índice general, aumentó 3,1% en diciembre, con las carnes como principal factor de presión sobre los precios.

¿Qué es el RIPTE?
La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) es un indicador salarial de naturaleza previsional elaborado por la Subsecretaria de Seguridad Social del Ministerio de Desarrollo Humano.
Este indicador precisa la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia y que han sido declarados en forma continua durante los últimos 13 meses, tanto en el sector público como en el privado
Su publicación se realiza hasta 45 días de finalizado el periodo correspondiente debido al tiempo que transcurre entre la recepción y el procesamiento de las Declaraciones Juradas que los empleadores presentan ante la AFIP.
Entre las definiciones metodológicas más importantes de RIPTE se encuentran las siguientes:
- Los salarios evaluados son los correspondientes a los puestos de trabajo con una antigüedad de 13 meses o más.
- Considera los salarios de los puestos de trabajo del sector privado y del sector público nacional, provincial y municipal que hayan transferido sus cajas previsionales SIPA.
- Solo cuantifica los componentes remunerativos del salario (imponibles al sistema de seguridad social).
- Tiene en cuenta el monto salarial hasta el tope imponible definido para los aportes personales al sistema de seguridad social.
¿Qué precios de alimentos se consideran?
En el cálculo se consideran los precios unitarios relevados por el INDEC en el IPC.


