Productores lecheros advierten que la actividad está “en rojo y con pronóstico reservado”

Ene 29, 2021

A través del Semáforo mensual, una herramienta que busca simplificar la complejidad y heterogeneidad de la producción en el campo hacia una herramienta visual de análisis, Coninagro recopila las principales variables que permiten monitorear la lechería a nivel general, con foco en los tambos. Desde hace varios meses que las variables del tablero muestran señales de crisis, manteniendo la peor categoría en el estudio desde hace ya 4 meses.

El semáforo en leche

Para todos los productos, se analizan tres componentes: una estimación del negocio, de la producción y del mercado. Las variables del negocio, estimadas por el precio de venta y los costos son las que peor afectan la actividad, respecto del resto de los componentes del semáforo. Se debe considerar que la producción nacional de leche es creciente en forma interanual en un promedio de 7%, volcando un mayor volumen de leche al mercado, lo que aminora el efecto de la baja de precios en los ingresos totales, pero no lo revierte. Por su parte, el stock de animales en tambos mostró en 2020 una leve disminución, del 2%. A su vez, el consumo interno y las exportaciones, estimaciones del tercer componente, se mantienen estables en volumen, no así en valor, lo que no alcanza a compensar el efecto negativo del primer componente. Por caso, en diciembre la variación interanual del precio (dic-20 vs dic-19) fue de sólo 27%, muy por debajo de la inflación, y de la propia suba de costos, que se estiman en por lo menos 43% en el mismo período.


Este estudio se correlaciona con el análisis de estimación de rentabilidad del tambo promedio, elaborado por el OCLA en base a costos regionales de INTA, y el margen de referencia del sector lechero argentino, elaborado por el INTA.

En este último, el margen observado en diciembre muestra tal desmejora, sólo comparable con los mínimos de la serie en los últimos 12 años (medido en dólares).

Arranquemos por el precio.

En promedio, el 80% de la leche se destina al mercado interno. La disminución del poder adquisitivo del consumo generó que los productos lácteos tengan un menor valor global, lo que se traslada al precio por litro y componente, al tambo.

Sigamos por los costos: ¿qué se necesita para producir leche?

Hay tantos modelos como tambos en el país. Sin embargo, para simplificar tomaremos el promedio de los modelos generados por INTA y publicados por el OCLA. Para que este tambo representativo genere leche todos los días se requieren:

Gastos directos (desembolsos en relación al volumen de producción):

  • Alimentación para los animales: hay infinitas combinaciones de pasturas, verdeos, silos, granos y concentrados de acuerdo a la zona donde se produzca, el clima y los fondos disponibles. Este rubro, se calcula, es el 43% del costo (datos a nov-20).
  • Sanidad, Reproducción y Empleo: es necesario contar con un veterinario, inseminador y personal para las tareas diarias. Este rubro representa el 14,2% del costo.
  • Reposición: es necesario ir alimentando y cuidando más animales de los que en la práctica dan leche, para tener un rodeo estable. Este rubro suma el 23,9% de los costos.  
  • Otros gastos a tener en cuenta tienen que ver con energía, mantenimiento, higiene, etc.

Gastos Indirectos (desembolsos independientemente del volumen de producción):

  • Mantenimiento de las instalaciones y equipos: arreglos y repuestos, de acuerdo a la antigüedad del equipo. Se estima en 5,8% de los costos.
  • Arrendamientos: dependiendo de la zona y el convenio generado, varía entre 90 y 110 litros por hectárea en Córdoba, o entre 9 y 11 quintales de soja. Para el modelo general se estima en 3,5% de los costos, aunque en las zonas donde hay más alquiler, estos valores son más significativos.
  • Otros gastos a considerar son los relativos a financiamiento, administración, contables, etc.

En rigor, si se suman todos estos gastos, con algunos rubros más, se llega al costo de producción, que para el mes de diciembre 2020 alcanzó  los $22,54 para nuestro tambo de referencia, muy por debajo del precio promedio del SIGLEA. Y ese resulta ser la limitante actual y la principal causa del “rojo” en el semáforo.

Por estos días los tambos se encuentran planificando los principales rubros de reserva de alimento para el resto del año, como es la siembra de pasturas y verdeos. Al respecto, el Secretario General de Coninagro, Daniel Kindebaluc expresó que: “Se prevé que los meses próximos la actividad se seguirá resintiendo. En lo que compete al mercado externo, las retenciones al sector subieron un 1%, de 3 y 4 pesos por dólar a un porcentaje fijo, y con la suba del tipo de cambio aumentaron un poco. Por todos los impuestos que pagamos consideramos que deberíamos recuperar algo con reintegros a las exportaciones”.

“Los costos al productor del tambo han subido, así como la alimentación a animales, que se compone de maíz, y esto provoca un atraso en los precios. Estamos en un momento en que evaluamos si hacer ´caja´ el maíz que tiene el productor en el campo o hacer ´bolsa´ de reserva para alimentar a los animales para el invierno. Es una encrucijada difícil de sostener y los más afectados son los pequeños y medianos productores”, agregó.

“Algo hay que hacer, estamos en una época crucial donde debemos afrontar gastos importantes como confección de bolsas y silos para hacer una reserva antes de entrar al invierno, pero con este panorama vamos camino a un cierre de tambos y achique en la producción”, sostuvo el dirigente.


Fuente: Elaboración del área de economía de Coninagro, SIGLEA e INDEC.