Una etapa en la que se nos quitó toda posibilidad de diálogo y de recomposición de la situación. Todo el mundo se abocó a las interminables campañas políticas, sin acordarse de resolver los problemas de la gente.

Abandonados a nuestra suerte, y con precios internacionales que comenzaron a disminuir, con trabas a las exportaciones y a las importaciones, junto a las malas políticas económicas llevadas adelante por el gobierno, que comenzaron a deteriorar la rentabilidad del campo en casi la totalidad de las producciones.

Los gobernantes trataron al hombre de campo de avaro y especulador por guardar la producción y venderla a medida que necesitaba recursos para cubrirse de la inflación. Pretendían que se venda todo lo producido al momento de la cosecha, para que el país tuviera ingresos y seguir aumentando el gasto público sin importar el futuro del sector. Posición extraña ésta desde un gobierno que se decía nacional.

Históricamente, los gobiernos que quisieron un sector agropecuario productivo trataron de crear herramientas para que el productor vendiera su cosecha en los momentos de mejor precio. Es así que se crearon líneas de crédito de retención de granos, líneas para acopios, para que realizaran más silos para depositar mercadería, entre otras.

Ya iniciado el año 2016 debemos mirar para adelante, sin olvidarnos de lo ocurrido en el pasado, que tanto dolor y daño nos ocasionó, no solo como productores, sino también en nuestras cooperativa, federaciones y también dentro de nuestra propia CONINAGRO. No debemos ser rencorosos ni revanchistas, debemos continuar haciendo lo que mejor sabemos hacer: Producir.

Como entidad que defiende a productores y cooperativas, tenemos una obligación, que es demandar y buscar en conjunto las necesidades que el campo requiere para aumentar la producción. Tenemos que fomentar, reclamar y lograr que se presenten políticas que vuelvan rentable a las producciones regionales; debemos buscar el desarrollo productivos en distintas regiones, y lograr que las familias rurales sigan arraigadas en sus campos y localidades. Además debemos buscar medidas económicas que no perjudiquen a los argentinos y, en particular, a los más vulnerables.

Con ese objetivo, nuestra entidad realizó una agenda de temas dándole prioridades a los puntos más urgentes, como sacar las trabas a la exportación de nuestros productos, eliminar las retenciones, buscar que el sector sea nuevamente competitivo a nivel internacional, y sacar las trabas a las importaciones de los insumos estratégicos, entre otros. Algunas de ellas, el nuevo gobierno ya las anunció.

En esta nueva etapa que comienza debemos, como hombres de campo, dar un crédito a esta nueva administración. Debemos ser pacientes y entender que las cosas van a ir volviendo a la normalidad. Estamos esperanzados de que cumplirán con sus promesas de campaña. Las primeras decisiones, dan indicios de esperanza.

Sabemos que no hay recetas mágicas y que son muchos los sectores que reclaman mejoras.

Ojalá las decisiones que se tomen permitan avizorar una nueva Argentina para todos.

Egidio Mailland

Presidente de CONINAGRO

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