La producción de leche sigue en busca de solución a una difícil situación casi terminal, producto de, entre otras cuestiones, las constantes intervenciones del último gobierno en las distintas áreas de la cadena de los lácteos, provocando nefastos resultados en los tambos.
   Hoy claramente se puede ver cómo un productor tambero enfrenta la situación de vender un litro de leche a un precio muy por debajo del costo de producción, (hoy recibe $ 2 .60 por litro con un costo aproximado a los 4 $ ), generando un fuerte endeudamiento, y en muchos casos, el quebranto y desaparición de los tambos.
   Esta es una actividad que una vez que se toma la decisión de parar, es realmente casi imposible de retomar. La recomposición de genética, el deterioro de instalaciones, reimplantar pasturas etc. son cuestiones hoy inviables a un productor de escala media. Estas cuestiones son totalmente distintas a otros eslabones de la cadena láctea, como la industria o la cadena comercial.
   La delicada situación provocó enfrentamiento entre los productores y una industria acusada de quedarse con márgenes que mantienen su renta.
   Hoy, gran parte de la industria está también afectada por la caída de los precios internacionales que, en otras circunstancias hubiesen servido para paliar en parte este problema, que se ha ido acrecentando por la incontrolable inflación que ha ido incrementando sus costos.
   Se podría decir que el sector comercial fue el que más alejado de la crisis ha estado, dado que aprovechando una fuerte oferta de stocks, ha ido aplastando precios hacia el resto de la cadena, originando que no llegue ningún ajuste al productor.
   El Gobierno Nacional no se desentendió del problema y ha estado en contacto permanente con el sector, con las mesas lecheras que le acercaron los reclamos, y en base a ello ha ido tomando medidas. La decisión de ayudar al productor con un subsidio fue bien recibida aunque sabiendo que no resuelve la cuestión de fondo.
   Se espera que con la exportación programada que va a descomprimir la oferta, más alguna medida más de origen impositivo, se generará ese diferencial que hará que el tambo siga en producción. Pero siempre quedará la duda. Si el tambero recibe $ 2.60 por litro, y el consumidor paga $ 16 por litro de leche en la góndola, en qué lugar del proceso está el diferencial. El mismo gobierno, con los impuestos también es participante en la cadena.
   Estamos convencidos que es tarea del Gobierno revisar estos desequilibrios, que no ocurran posiciones dominantes en desmedro de otros, porque de ser así, desaparecerán cantidad de explotaciones, se concentrará la producción, desarraigo, desempleo, y lo que es peor, una reducción en la producción que incrementará los precios ante menor oferta y, una vez más, afectará los precios al consumidor, como el caso de la carne.
   Es urgente reunir a toda la cadena lechera, desde productor a los supermercados para que, junto al gobierno, se le encuentre la solución.
   Si no se logra un entendimiento en esto, el resultado será un escenario de conflicto, perjudicial para todos.
   Queremos una lechería de pie, produciendo para los argentinos y para el mundo, desarrollando el interior, generando trabajo y riqueza, como siempre lo ha hecho.
    Egidio Mailland
    Presidente de CONINAGRO
   

Recibir información de Coninagro

Recibir información de Coninagro

Si querés recibir las últimas novedades podes hacerlo completando el formulario.

 

SUSCRIBIRSE

You have Successfully Subscribed!