Coninagro analiza el contexto y posibilidades surgidas a partir del Plan presentado, para promover una estrategia de reactivación agroindustrial exportadora. ¿Por qué las agroexportaciones constituyen el sector más competitivo de la Argentina?

Sobre las metas presentadas por el Plan debe destacarse que son alcanzables. Y deseables. En particular, resulta apropiado prever como un requisito para Argentina lograr el aumento de las exportaciones desde la producción en base a la agroproducción (primarios o manufacturados). Las agroexportaciones representan usualmente dos tercios del total de exportaciones argentinas. Y en el primer semestre de 2020 han llegado a
representar mas de 70% del total, alcanzando una incidencia que no se lograba desde 1986.

Conviene preguntarse en relación con el Plan: ¿por qué -si se quiere que Argentina exporte más- se hace foco en las agroexportaciones? Pues esencialmente porque las agroexportaciones constituyen el sector más
competitivo de la Argentina
.

Un modo de detectar eso, según datos que se desprenden de un estudio del Consultor y Analista económico internacional Marcelo Elizondo, es comparar la participación argentina en las exportaciones totales mundiales y hacer el mismo ejercicio solo en relación con exportaciones de base agroproductivo. En este marco debe señalarse que las exportaciones totales argentinas ( en todos los rubros) equivalen al 0.32% del total mundial, pero las exportaciones de origen agropecuario equivalen al 2.05% del total mundial de su rubro.
Así lo muestra la infografía siguiente que compara datos del INDEC con datos de la OMC.

Argentina es uno de los 15 mayores exportadores de agro productos del mundo y en ningún otro rubro se ubica en tan relevante espacio.

Por eso la primera reflexión a hacer es afirmar que son las agroexportaciones las que pueden permitir alcanzar la meta planteada para el país. El proyecto se plantea que Argentina alcance los 100.000 millones de dólares de exportaciones anuales. Si las agroexportaciones llegaran a unos 68.000/70.000 millones de dólares (generando alrededor del 70% del total, arrastrando así al alza a las exportaciones totales argentinas) podrían contribuir como gran motor para alcanzar esa meta.

El punto de partida

Las agroexportaciones totales en 2019 (según el INDEC) llegaron a 42.110 millones de dólares. Lo relevante es medir además volúmenes para analizar capacidad productiva. En miles de kilogramos representaron 92.279.441 (miles de kg, según la base de éstos datos del INDEC). Esa cantidad de toneladas exportadas fue la tercera mayor de la historia, solo superada por las exportadas en 2017 y 2016.

Ahora bien: lo antes mostrado refleja que Argentina deberá incrementar la producción para exportar más. Esto es: no dependerá de mejores precios sino de más producción. Como se ve, cuando Argentina logró récords de ingresos de dólares por agroexportaciones (2010, 2011, 2012) en términos de toneladas no exportaba más que ahora. En ese tiempo fueron lo precios los que influyeron para el récord. Ahora las cantidades son mayores. Aquellos elevados precios no son alcanzables. Es necesario, entonces, producir aún más. Y podrá producirse más en esta actividad en la medida en que se crezca en inversión, se mejoren los ecosistemas productivos, se incremente la capacidad de infraestructura, se estabilice y equilibre el entorno macroeconómico, se mejore el contexto regulativo y se eleve la calidad de la acción de apertura de
mercados e inserción comercial externa.

En este sentido, el presidente de la entidad, Carlos Iannizzotto reflexionó que «cuando analizamos los factores que inciden en una potente política agroexportadora, debemos evaluar también qué impacto positivo tienen sobre el sector productivo. ¿Cómo ensanchamos la base productiva? Esa es una inquietud que planteamos con el Plan Coninagro, en esta necesidad de rever la matriz impositiva y pensar en políticas públicas que alienten al que produce e invierte todos los días”.

“La ecuación que proponemos para que se respalde a las pequeñas y medianas empresas es; más exportaciones suponen más hectáreas sembradas y por añadidura más productores”, comentó el dirigente.


Es lo que promueve el espíritu de este Plan y el programa. Pero este objetivo previsto requeriría exportar al menos 50% más de toneladas (a menos que haya un salto de precios -que como más arriba se expresa no es
muy esperable- o que se comience a exportar con más valor agregado). Por ende puede preverse que -dado que Argentina exporta la enorme mayoría del total de lo que produce en esta área- lo que se requiere es producir más (y luego -y solo como efecto de ello- pretender encontrar más mercados). O, dicho de otro modo: hay que trabajar para corregir un problema de oferta y no uno de demanda.

Argentina en el mundo

El comercio internacional total de productos de base agropecuaria (primarios y manufacturados) representa el 10% del total de exportaciones mundiales sumadas -de bienes en todos los rubros- y de todos los países. Desagregado se conoce que el de primarios es 1,5% del total y el de alimentos 8,5% el total (con datos de 2019). Pero este rubro crece desde hace años y debe aprovecharse el dinamismo de un mercado mundial que -aun en un contexto complejo- está en alza.


El total de exportaciones mundiales de estos rubros de base agroalimenticia creció de 590.000 millones de dólares en 2000 hasta 1.900.000.000.000 dólares en 2019 (esto es: en 2019 fueron 1,9 billones de dólares).
Por ello Argentina debe crecer en producción y exportará más pensando en ese mercado relevante en el mundo. Luego de la actual pandemia puede crecer el conjunto de requisitos y exigencias en el funcionamiento de los mercados, por lo que -además de cantidad- habrá que mejorar calidad. Pero
los alimentos son el rubro menos flexible a la baja aún en tiempos de turbulencias mundiales. Asimismo debe advertirse que el total de exportaciones mundiales de base agroalimenticia (primarios más alimentos) creció 222% entre 2000 y 2019. Mientras, en ese lapso las exportaciones argentinas de PP y MOA crecieron
algo menos: 191%. Esto es: Argentina creció en sus ventas pero el mercado mundial creció aún más: por ende, hay mucho por hacer.

Argentina debe acompañar el alza de un mercado internacional en dinamismo pero
prever que las exigencias serán mayores. Y así es importante contar con un plan que aliente inversión, asista con financiamiento, prevea apertura de mercados y acceso a ellos, mejore el soporte de producción y comercio, genere alicientes varios, ordene los desequilibrios actuales y permita el fortalecimiento
de productores y exportadores. Esto, para partir de la base de tener en las agroexportaciones el rubro más competitivo de todos en materia internacional. Argentina explica el 2.05% del mercado mundial de exportaciones agroalimenticias y ello supone más de 6 veces el porcentaje de participación argentina en el total de exportaciones en todos los rubros.

Qué rubros serán los beneficiarios

Puede plantearse como propósito alcanzable entonces el incremento de exportaciones en los complejos exportadores hoy actuantes. Y todos pueden beneficiarse. A continuación se revelan los complejos exportadores argentinos de origen agropecuario hoy y su relevancia actual (estos son la base para el incremento productivo exportable).

Mejora en la participación en cadenas de valor internacionales

El comercio internacional supone el ingreso en mercados externos (exportaciones) pero también acceso a recursos, insumos, bienes de capital y tecnología externa (importaciones) y para ello es importante contar con las mejores condiciones respectivas. Esto implica por un lado avanzar en acuerdos internacionales para reducir la carga arancelaria y los obstáculos para productos y empresas argentinas en mercados externos porque la tasa arancelaria aplicada en el mundo ha descendido desde hace años hasta apenas un 5,5% en 2018 (según el Banco Mundial) pero buena parte de ese descenso obedece a la puesta en marcha de
pactos internacionales de apertura recíproca entre países signatarios de acuerdos comerciales varios, y Argentina no participa, a la fecha, de demasiados acuerdos relevantes, salvo el Mercosur y acuerdos bilaterales en Latinoamérica surgidos del marco de ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración).


De modo que la tasa arancelaria promedio que paga Argentina en el acceso a mercados externos hoy es más alta (aproximadamente el doble en el comercio actual pero mucho mayor considerando el potencial) que la de sus competidores principales. El ingreso de productos alimenticios y agropecuarios y empresas de este rubro
de Argentina a numerosos mercados externos es complejo hoy porque aún no hay acuerdos comerciales de apertura reciproca vigentes en una buena cantidad de mercados. Pero los acuerdos comerciales externos serán en el futuro no solo de reducción arancelaria sino probablemente pactos con contenidos cualitativos no arancelarios significativos por lo que la actividad en este marco debería ser muy específica y práctica; y una activa tarea diplomática será requerida para que el resultado sea conforme a los intereses argentinos.

Por todo ello, no se trata solo de lograr más acuerdos de reducción arancelaria sino también más pactos internacionales de confluencias regulatorias que concedan a los actores económicos privados trasnacionales previsibilidad y garantías. Y deben preverse tanto en estos pactos internaciones como en prácticas autónomas nacionales, mejoras en la administración pública que avancen en la facilitación del comercio y en la agilización de las acciones de empresas internaciones que operan en Argentina. Además de un aliento a la participación de actores productivos en cadenas transnacionales de valor (dentro de las cuales se genera 75% del comercio
internacional mundial pero a las que solo alrededor de 35% de las exportaciones argentinas ingresa de modo regular), lo que es un requisito para una mejor inserción productiva externa. Mejorar la calidad en la prestación de servicios por parte de instituciones de promoción de negocios externos (inversión, comercio suprafronterizo, constitución de redes internacionales de empresas, inserción en flujos trasnacionales de bienes, servicios y conocimiento productivo) es, en este contexto, una necesidad. Pero, a la vez, y como otra cara de la misma moneda, siendo también relevantes las importaciones (80% de ellas se usan para la producción en Argentina), debe mejorarse la agilidad al acceso a compras externas porque el nuestro es un país con escasas compras en el exterior -por parte de su economía en general-, siendo esto más cierto en particular en los últimos años (en 2019 Argentina fue apenas el 6to importador de la región después de México, Brasil, Chile, Venezuela y Colombia; y fue, así, uno de los 15 países con menores importaciones en relación con el PBI en el mundo).


Avanzar al respecto en el Mercosur en la adecuación del arancel externo común, un tema que ya está en agenda, (que -en torno al 12%- tiene un nivel que más que duplica el arancel promedio en el mundo) es una vía para permitir mejor acceso a tecnología, avances, insumos y bienes de capital que mejoren la productividad.

La mejora en la “promoción comercial”

El cambio en la conformación del comercio global exige, entonces, redefinir la tarea de apoyo, por parte de las tradicionales agencias de promoción comercial externa, para la inserción de empresas locales en el mercado global. En verdad, ya no puede hablarse de “promoción” comercial externa. Aquello era “salir a vender”. Hoy debe trabajarse en la “inserción internacional” que implica generar la presencia estable, sistémica y constante de empresas locales dentro de marcos de producción y comercio transnacionales.

Los potenciales mayores beneficiarios del plan

La Argentina tiene concentradas sus exportaciones en pocas empresas. Un alza significativa de exportaciones de origen agropecuario pude mejorar la capacidad de empresas que hoy son exportadores medianos, inclusive pequeños, y que podrían mejorar la base de sus negocios. Según estudios privados -a los que se ha tenido acceso para este trabajo (no son cifras oficiales provistas por el gobierno)- en Argentina hay pocas
empresas que concentran el total.


Si se computan todas las empresas de todos los rubros en nuestro país, solo unas 300 empresas en Argentina (en todos los rubros) logran exportar todos los años más de 12 millones de dólares anuales. Pocas más de 500 exportan más de 6 millones anuales. Solo 60 exportan más de 100 millones de dólares anuales. Apenas 22 exportan más de 500 millones y solo 14 exportan más de 1000 millones anuales. Todo ello -como se expresó- en todos los rubros. Ahora bien, la mayoría de ellas son empresas agroalimenticias. Por eso si ese análisis se hace concentrándose en las actividades de origen agropecuario se detecta que:

 Exportan más de 1000 millones de dólares: 8 empresas cerealeras y 1
aceitera.


 Exportan más de 100 millones de dólares pero menos de 1000 millones:
6 cerealeras, 2 empresas que producen alimentos y bebidas (se incluye
empresas molineras en este conjunto), 2 pesqueras, 4 frigoríficos, 1
empresa de la industria del cuero, 1 bodega, 1 maltera, 1 frutícola, 1
avícola, 2 lácteas y 1 del papel y la madera.


 Exportan más de 50 millones de dólares pero menos que 100 millones: 4
empresas de alimentos y bebidas, 2 pesqueras, 3 frigoríficos, 4
empresas del cuero, 5 frutícolas, 2 lácteas, 1 azucarera, 1 semillera, 1
de biocombustibles y 2 del maní.


 Exportan más de 20 millones de dólares pero menos de 50 millones: 2
cerealeras, 5 pesqueras, 3 frigoríficos, 2 del cuero, 1 bodega, 2 citrícolas
y 2 del maní.


 Y (para completar las 300 mayores) exportan menos de 20 millones y
más de 12 millones: 11 cerealeras, 2 aceiteras, 32 alimenticias
(alimentos y bebidas), 14 pesqueras, 7 frigoríficos, 4 del cuero, 5
bodegas, 11 frutícolas, 5 lácteas, 4 de papel y la madera, 2 azucareras,
6 semilleras, 3 de biocombustibles, 1 de maní, 1 de apicultora y 4 de
tabaco.


 Puede completarse esta lista hasta llegar a cubrir a las empresas de
base agroproductiva incluidas entre las 500 mayores exportadoras de
Argentina.

Se agrega para completar ello un conjunto de empresas que exportan entre 6 millones de dólares anuales y 12 millones de dólares anuales. En este grupo están 8 empresas cerealeras, 9 aceiteras, 40 productoras de alimentos, 29 pesqueras, 6 frigoríficos, 4 del cuero, 7 bodegas, 1 maltera, 18 empresas de la industria de la fruta y las legumbres, 4 lácteas, 2 de la industria del tabaco, 1 del papel y la madera, 2 azucareras, 2 semilleras, 5 de biocombustibles y 3 de apicultura.

En resumen, puede decirse entonces que la mayoría del total de empresas son exportadoras de base agroproductiva en Argentina: 194 de las 300 mayores, lo que representa el 64.67%. Y 336 de las 500 mayores exportadores argentinas -el 67.2%- (empresas incluidas en un lote que exporta desde 6 millones en adelante y hasta las grandes empresas exportadoras) son de base agroproductiva. Así. un plan para incrementar las exportaciones impactará sobre todo en aquellas que exportan menos de 1.000 millones y más de 10 millones anuales, y ahí habría una mejora en su capacidad productiva y comercial externa.

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