"Las cooperativas necesitan reglas claras para crecer. Los controles de precios y los continuos cambios en las medidas impositivas complican el funcionamiento de la actividad cooperativa". El presidente de Coninagro (Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada), Carlos Garetto, expresó así su preocupación por las medidas económicas que afectan a los productores, sobre todo en lo referente a la intervención del Estado en el control de precios.
   
   "El buen precio de un producto es el mejor incentivo para el productor, si ve que su producto vale, invierte. El precio es la resultante del mercado y el Estado tiene que ser árbitro, pero no debe intervenir, el Estado no puede hacer un monopolio en la formación del precio. Hoy no hay monopolio, pero las intervenciones del Estado distorsionan el mercado", analizó Garetto.
   
   En el mismo sentido, Carlos Iannizzotto, director de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas) e integrante de Fecovita, agregó: "Lo que el productor quiere es que su producto sea rentable, no quiere recibir subsidios o ayudas, quiere que su producto tenga buen precio".
   
   Ambos referentes del sector analizaron la situación de las cooperativas a nivel nacional cuando en Mendoza se desarrollaron las jornadas "El cooperativismo en las economías regionales", organizadas por Coninagro con el apoyo local de Fecovita. En dichas jornadas disertaron el presidente de Fecovita, Eduardo Sancho, el economista José María Fanelli y el presidente de Coninagro, Carlos Garetto.
   
   Como parte de las acciones de las jornadas, integrantes de la entidad y periodistas visitaron las cooperativas vitivinícolas para conocer desde adentro el movimiento cooperativo.
   
   En el análisis de la situación de las cooperativas, Garetto destacó: "Lo más importante es poder contar con políticas de Estado; hace falta que se marquen hacia futuro y con previsibilidad políticas de comercialización, políticas en materia cambiaria en la producción y en la legislación laboral. Cuando hay un marco regulatorio que fija las pautas, entonces se sabe que uno invierte y recupera, de lo contrario nadie quiere arriesgar. Cuando nos critican y nos dicen que nosotros queremos devaluar, nosotros decimos que lo que queremos es vender nuestra producción al mismo tipo de cambio con el que compramos nuestros insumos".
   
   "La fortaleza de las cooperativas es que son capitales nacionales que no se van del país cuando hay problemas, buscan generar más valor agregado y más mano de obra. Es una cadena muy valiosa. El movimiento cooperativo es fuerte en la Argentina y Fecovita es un ejemplo de esto. Para las cooperativas, la década del 90 fue nefasta, en esa época perdimos 100.000 productores, la producción se ha ido concentrando y los pequeños desaparecen. Pero ahora vemos que somos la organización que menos productores hemos perdido porque los tenemos integrados", destacó el dirigente.
   
   
   Fecovita, un ícono del cooperativismo
   Fecovita nació en 1989 tras la transferencia de la emblemática bodega Giol al sector cooperativo organizado con la idea de nuclear a los pequeños productores vitivinícolas. De las 18 cooperativas que inicialmente la integraron, hoy son 29, que nuclean a unos 5.000 productores.
   
   Fecovita acapara el 30% del consumo interno en vino de mesa, habiendo impuesto dos marcas fuertes como Toro y Estancia Mendoza. Entre el 25% y el 28% de los quintales en producción que tiene la provincia corresponde a productores nucleados en la entidad. Incluso se destacan en el mercado exterior, siendo la tercera firma exportadora de mosto y la primera que vende vino a granel.
   
   Con estos logros alcanzados, Fecovita es un ícono que sirve de ejemplo a nivel nacional de cómo una cooperativa puede ser una empresa exitosa.
   
   "Estamos muy bien posicionados en ventas al exterior, pero estamos viendo con preocupación el mercado externo por la política cambiaria. De todos modos, hacemos las gestiones a nivel nacional para ver cómo se puede mejorar el tema de los reintegros", destacó Iannizzotto.
   
   En cuanto a la política crediticia, "hay acceso al crédito y con tasas tentadoras que están por debajo de la inflación, pero igualmente el productor no se quiere endeudar porque lo que realmente le satisface es que haya rentabilidad en su trabajo. Menos aún le interesan los subsidios o las ayudas. Hoy hay oferta crediticia, pero también hay un clima de incertidumbre que frena las inversiones. La gente no quiere tomar deuda por más tentadora que sea si el precio de la uva no vale", cerró el dirigente.