La presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en CONINAGRO es un hecho trascendente que puede marcar un punto de inflexión entre el campo y el Estado.
      CONINAGRO, como lo hace habitualmente los años electorales, ha invitado a los principales candidatos de los partidos políticos y en ese marco se llevó a cabo un encuentro que significa un hito para nuestra institución. Por primera vez en su historia, un Presidente de la Nación en ejercicio, visitó la institución.
      Este hecho hay que analizarlo con un profundo sentido político, evaluarlo y proyectarlo dentro de ese mismo marco.
      Durante el encuentro se evidenció una clara predisposición al intercambio de inquietudes y a la búsqueda de consenso a través del diálogo, como hecho superador de una visita protocolar, sin dejar de hacer autocrítica en relación pasada entre el campo y el gobierno.
      La presencia de la Señora Presidenta puede ser interpretada como una señal muy fuerte de la voluntad de comenzar a construir una relación normal, como sucedería en cualquier país entre un sector importante de la economía y el gobierno de turno. Nos permitió a los productores de CONINAGRO expresar los problemas de la coyuntura, temas urgentes e importantes, como la comercialización de trigo y maíz, y la formación de precios, financiamiento, incentivos fiscales para pequeños y medianos productores, entre otros.
      Existe de nuestra parte la expectativa y la predisposición de generar una relación que contribuya no solo a resolver estos problemas coyunturales en la política agropecuaria, sino que nos permita alcanzar las políticas públicas con una visión real y abarcativa de los volúmenes de producción y su distribución. Para lo cual pudimos transmitir que el movimiento cooperativo dispone de una estructura territorial que le gran representatividad en el muestreo y estamos dispuestos a contribuir en el suministro de información con la fidelidad que dicha extensión brinda.
      Se analizaron las actividades regionales, con valor agregado en origen, con incorporación de mano de obra y se coincidió en la necesidad de que los pequeños y medianos productores, crean y apuesten a asociativismo y se integren al sistema cooperativo para darle soporte y sustentabilidad a sus actividades.
      Ya se dijo que el conflicto de 2008 dejó grandes enseñanzas para campo y gobierno. Si bien medido en términos económicos es difícil cuantificarlo, los productores dejaron en claro que a partir de entonces, cualquier decisión de políticas públicas es impensable sin la participación de las entidades representativas del sector. Esto se logró con la unidad de todos los productores agropecuarios en torno a la Comisión de Enlace. Frente a esto nos queda una gran fortaleza que nos permite abrir una nueva etapa en la relación Campo -Estado.
      CONINAGRO siempre ha propiciado la búsqueda de espacios de diálogo, acuerdos que terminen de definir las políticas para resolver los problemas de los productores agropecuarios, en la búsqueda de la consolidación de una situación que contribuya a resolver los problemas sectoriales y del país.
      Luego de largas historias de desencuentros, el campo puede finalmente, consolidarse como articulador social y como gestor de un compromiso que debería surgir entre todos los sectores. De esta forma el Estado, quedaría no como interventor sino como centro de equilibrio entre todos los actores económicos y sociales, apoyando a la producción y reconociéndola como motor generador de recursos que generan beneficios para todos los argentinos.