Sobre el cierre del año CONINAGRO ha realizado una magnífica gestión que abre una promisoria perspectiva de trabajo a futuro y provoca expectativa institucional.
   El Consejo de Administración de CONINAGRO ha viajado a Brasil, en una visita institucional de alto valor, por lo que implica la capacitación sobre todo lo externo, pero fundamentalmente por la fuerte incidencia en los interno de una entidad cooperativista como la nuestra.
   Una entidad representativa de los productores como CONINAGRO, se sostiene por la conjunta voluntad de sus miembros, por el ejercicio de los valores del cooperativismo que nos nuclea y por el destino signado por quienes nos precedieron.
   Fuimos a visitar un país vecino, con el que tenemos ciertos lazos comerciales, pero que en cuanto a la vida cooperativista tiene un ordenamiento con un sistema más antiguo y aparentemente más ordenado; un país productor que nos aventaja en el esquema productivo, porque los brasileños saben qué producir, cómo producir, qué vender y cómo vender. Y tienen políticas orientadas en ese sentido.
   Brasil tiene un ordenamiento que les ha permitido la libre e intensa participación de los propios actores. Entes y personas están integrados en ese ordenamiento con decisiones importantes dentro de la política agropecuaria. Además, el sistema institucional sectorial está organizado de forma tal que la estructura cuenta con recursos económicos y humanos. Es realmente muy valioso como los brasileños han proyectado sus instituciones productivas, con su control y su ordenamiento.
   Para los cooperativistas argentinos, la visita nos abrió un panorama hacia el mediano plazo. Como entidad debemos aprehender cómo es la relación entre el sector productivo y el gubernamental, las diferencias que tenemos y la forma de relacionarse en otros países. Cómo cobra valores la búsqueda de consenso, y así llevar las ideas a un lugar donde todos estemos de acuerdo, sin enfrentamientos ni roces como sucede en nuestro país.
   Debemos aprender como los brasileños, a estrechar los vínculos con el sector público, de manera de no generar independencia ni confrontación sino avanzando hacia la articulación de mecanismos que permitan satisfacer las necesidades del sector privado – en este caso, cooperativo – y las necesidades del Estado, de la comunidad. Se trata en definitiva, de cómo resolver los problemas poniendo equidad en situaciones sectoriales y generales.
   Sabemos que nos va a llevar varios años. Las dirigencias jóvenes, deberán tomar este desafío.
   En otro orden, el viaje y el hecho de convivir entre pares, ha sido rico desde el punto de vista comunicacional, de unión, de compromiso e identificación entre la dirigencia. La dirigencia decidió esta acción institucional para cohesionar su gestión.
   El cooperativismo argentino combina armoniosamente lo económico con lo social, le damos importancia a la familia, a los jóvenes y a la mujer. Lo nuestro tiene un sentido y una estructura de conformación más familiar. Los brasileños no hablan de la economía social, sino más de asociativismo, un cooperativismo que no pierde una visión de lucro.
   De aquí en más se nos genera un desafío. Como dirigentes se acortan los tiempos para alcanzar objetivos en base a las experiencias recopiladas en Brasil, como relacionamiento entre los diferentes estamentos y el financiamiento, con conciencia del rol importante de la dirigencia gremial sectorial.
   Sabemos que tenemos que ponernos a trabajar firmemente para las generaciones que vienen. El cooperativismo del futuro comienza hoy.