Asumir la presidencia de CONINAGRO presume un desafío que estamos dispuestos a afrontar. La entidad tiene el respaldo de una historia con pergaminos que permanentemente hay que revalidar y vamos por ese camino. Con trabajo en equipo y el consenso de un Consejo de Administración cuya tarea ha sido ratificada en la última Asamblea, continuaremos con la línea de acción encarada durante los últimos años.
      Creer en el sistema cooperativo es practicar la ayuda mutua, el asociativismo y la democracia, por lo que hay que prever una gestión con estilo de consulta constante, con diálogo directo con las bases, frente a la importancia de saber lo que piensan, quieren y necesitan los productores agropecuarios. Es la única forma de gestionar a favor de ellos, nuestros mandantes.
      No esperamos un 2015 sin complicaciones. Todos sabemos las necesidades de nuestra gente de campo, de nosotros mismos, de nuestra comunidad. Sabemos que con la gestión gremial que podemos hacer desde una entidad como CONINAGRO, pueden avizorarse algunos caminos alternativos frente a los lineamientos vigentes. El sector productivo, agropecuario en particular, que ha transitado el camino sin prebendas y sin subsidios, pide un cambio de rumbo, que implica trabajar sin condicionamientos y buscando las mejores condiciones. Cualquier cambio, aunque sea mínimo, será un éxito para quienes gestionan en cada una de nuestras economías provinciales, y permitirán, en muchos casos, revertir situaciones de larga data.
      Sabemos que algunos productores, de acuerdo a su actividad, requieren diálogo, otros medidas fuertes de protesta, y otros tantos medidas simples para dar a conocer su descontento frente a situaciones que pueden tener alguna corrección. La tarea será alcanzar una acción que satisfaga las pretensión es de la mayoría. Sabemos cómo hacerlo, desde CONINAGRO tenemos tarea estudios realizados, análisis permanentes que permiten plantear propuestas frente a una coyuntura dinámica.
      Como parte activa del movimiento cooperativo sabemos la importancia de las cooperativas en cada una de nuestras ciudades del interior, en cada economía de nuestras comunidades, y el rol de nuestras instituciones en la inserción de la vida diaria. Defender y luchar por una mejora en cada uno de nuestras cooperativas es defender el bienestar de nuestra sociedad a nivel comunal, regional, provincial y, por supuesto, nacional. En definitiva, ponerle sangre y acción a lo que los manuales llaman «desarrollo local».
      En el plano de política pública, trabajaremos para conseguir se nos escuche en todas aquellos lugares de decisión. Queremos exponer nuestro pensamiento. Pero, por otra parte, sería una utopía pedir un interlocutor con el gobierno, porque sabemos que hoy el diálogo no existe. Al menos, de la forma en que se puede construir, con miras al futuro, y con interlocutores con poder de decisión, que permitan destrabar cuestiones de relevancia para nuestra actividad productiva. En definitiva, CONINAGRO es una entidad que está abierta al diálogo si éste tiende a debatir las medidas que el campo necesita.
      No debemos perder las esperanzas, más aún luego del diálogo que mantuvimos con los candidatos políticos presidenciables. Muchos de ellos han pasado por nuestra entidad, y todos han demostrado una muy buena predisposición para analizar las medidas tendientes a establecer un cambio de rumbo. Como entidad tenemos sustento para aportar conocimiento y experiencia en el nuevo camino. En ese sentido, 2015 puede ser una oportunidad. Trabajemos para ella. Buen año y buenas gestiones.
      
       Egidio Mailland
       Presidente de CONINAGRO
      
      

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